¿Qué es el factor de crecimiento? La respuesta es clara: se trata de una sustancia que ha revolucionado el mundo de la cosmética. Dicha sustancia se encuentra en nuestra propia sangre. Son proteínas que forman parte de la comunicación intracelular y que están en el plasma interior de las plaquetas.

Estas sustancias intervienen en los diversos procesos metabólicos como la regeneración y reparación de los distintos tipos de tejido (conectivo, epidérmico y óseo) que conforman nuestro cuerpo.

No obstante, debemos tener en cuenta que, además de los factores de crecimiento epidérmico, existen otros factores de crecimiento. De hecho, existen más de 60 tipos de factores. Por ejemplo, de tipo nervioso o de tipo plaquetario. Pero aquí solo nos centraremos en los que están relacionados con la piel.

¿Qué son estos Factores De Crecimiento Epidérmico?

Los Factores de Crecimiento Epidérmico también se conocen como EGF o Epidermal Growth Factor. Como ya hemos comentado, estos factores son proteínas que nuestro propio organismo produce para estimular el crecimiento, la proliferación y la diferenciación de las células de la piel. Estas proteínas actúan sobre las células de la epidermis (queratinocitos) y las de la dermis (fibroblastos).

Dicho de un modo más sencillo, los EGF provocan que se regenere la piel y crean más colágeno, elastina y ácido hialurónico. Estos últimos hacen que nuestra piel tenga buen aspecto y que esté más tersa.

¿Cuál es la función de los Factores de Crecimiento Epidérmico en cosmética?

Mantienen la piel joven y sana. Por ello, en la industria cosmética estos factores se utilizan para prevenir y revertir los efectos del envejecimiento de la piel, aprovechando sus propiedades regenerativas.

Mejora la piel en cuanto a tono, textura, elasticidad y firmeza. Está probado que estos factores ayudan a reducir la hiperpigmentación, las líneas de expresión, las manchas de la edad y las arrugas. Asimismo, es bastante eficaz para tratar aquellas pieles grasas y con propensión a tener acné.

Esto hace que los Factores de Crecimiento Epidérmico sean muy empleados en medicina estética, así como para los

, e incluso quemaduras. En medicina, se suelen utilizar en forma de inyecciones, que ayudan a penetrar el plasma en aquellas zonas necesarias. Así se logra una piel más firme y de mejor aspecto, ya que en cierto modo estamos reactivando la circulación sanguínea.

En el ámbito de la cosmética también se usan estos factores, pero ya en un nivel más superficial de la piel. Permiten lograr una restauración rápida de la piel tras un peeling, después de tomar el sol o de un tratamiento láser. Por otro lado, es un gran aliado para pieles secas y maduras porque las oxigena, ayuda en el transporte de nutrientes y contribuye a preservar el colágeno y la elastina.

En definitiva, los Factores de Crecimiento Epidérmico van a permitir una reparación rápida de la piel y le da a esta una apariencia más joven. Además, al producirse también más elastina y colágeno, colaboran en dotar a la piel una mayor elasticidad y firmeza.

Debemos de recordar que la piel envejece, precisamente porque pierde esa capacidad de reparación. Al producir menos colágeno y elastina, se incrementa la formación de arrugas y líneas. Es aquí donde intervienen esos Factores de Crecimiento Epidérmico que activan el interior de la célula, volviendo a producir las proteínas que necesita para revitalizar de nuevo la piel. Como consecuencia, aumenta la cantidad y la calidad de las proteínas. Esto hace que mejore el aspecto cutáneo y la piel permanezca más tersa.

Aunque tenemos que tener en cuenta que a medida que vamos cumpliendo años, la reparación de la piel es mucho más lenta. Por lo que los EGF son de gran ayuda para estimular estos procesos, lograr su renovación y mejorar su aspecto.

Bimaio y el EGF

Cómo actúan los Factores de Crecimiento Epidérmico en la piel
Cómo actúan los Factores de Crecimiento Epidérmico en la piel

A esto hay que sumarle que esta proteína tiene la capacidad de regular tanto el desarrollo de las células como la renovación celular. Esto implica que va a moderar todo el ciclo celular.

A medida que aumenta la edad de la persona, la capacidad de síntesis de las células se va reduciendo. Mientras se es joven, la piel cuenta con suficientes activadores celulares para conservar esa apariencia joven. Pero a medida que el tiempo pasa, esa elasticidad y firmeza irá perdiéndose, así como el grosor de la piel también va a ir disminuyendo.

Como consecuencia de esta menor capacidad de síntesis de colágeno y elastina, surgen finas líneas en la piel y se forman las arrugas. Por eso, en el momento que un EGF activador celular entra en contacto con su receptor EGF en la superficie celular, este último envía un mensaje al núcleo celular. Y este es traducido provocando diferentes actividades celulares como, por ejemplo, la producción proteica y el aumento de la actividad genética y la división celular.

En Bimaio conocemos estas propiedades de los Factores de Crecimiento Epidérmico y los hemos aplicado en nuestra crema de Células Madre. Esta contiene un extracto de oliva y 85% de ácido maslínico que ayudan a aquellas células que han sido dañadas o que están envejecidas a recuperar su actividad. Se trata de un estimulador del crecimiento, de la proliferación y de la fijación de la proteína. Esto permite una redensificación y reparación de la piel.

El secreto de la efectividad de este cosmético reside en que trabaja sobre los componentes claves que constituyen la piel. En este caso, nos estamos refiriendo al colágeno, la elastina y el ácido hialurónico. De este modo, se consigue una piel tersa y con un mejor aspecto.

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