La cosmética que antes siempre comprábamos en perfumerías o droguerías, ahora también la encontramos en centros comerciales, farmacias o incluso en el gimnasio, así que… ¿cómo podemos decidir en qué lugar adquirirlos?

En los últimos años ha habido un crecimiento sorprendente en las ventas de cosmética en las farmacias. En casi todas ellas encontramos cremas antiedad, hidratantes, productos exfoliantes… Y son muchos los consumidores que prefieren estos puntos de venta a otros y las marcas que han optado por comercializar solo en farmacias (por muchos motivos).

¿Qué es la cosmética farmacéutica?

Lo más importante que tienes que saber sobre los productos cosméticos que encontramos de venta en farmacia es que no solo se configuran para embellecer tu piel, también para tratarla en profundidad. Por eso, cada uno de ellos se adapta a unos problemas cutáneos específicos y a las necesidades individuales de cada consumidor.

Características de los cosméticos faciales de farmacia

En la farmacia, además de encontrar un producto para cada tipo de piel, te darás cuenta de que están dirigidos a acciones muy específicas y para conseguir mayor efectividad, se dedican a tratar la dermis desde el interior. Con activos más potentes o que se encuentran en concentraciones más altas, se consigue una acción más profunda, que es también más visible externamente

Además, una de las características más importantes de estos cosméticos, es que previamente están sometidos a varios estudios y controles, y son comprobados por el Comité del Consejo de Farmacéuticos. Por tanto, no llegan a la farmacia sin antes pasar por un registro sanitario, ser testados clínicamente y comprobar que sean hipoalergénicos.

¿Por qué elegir cosmética farmacéutica?

  • La figura del farmacéutico actúa como prescriptor especializado: conoce la piel y qué es lo que le puede venir mejor. Al contener activos en altas concentraciones, ese asesoramiento experto puede protegernos, además de ayudarnos con muchos problemas cutáneos.
  • Combinar productos no siempre es fácil y hay pocos que sepan cómo hacerlo. Con el consejo de un farmacéutico puedes crear una rutina de belleza que se acomode a tu piel y a tus hábitos y, sobre todo, aprender a aplicar correctamente todos tus productos.
  • Son hipoalegénicos: no contienen perfumes ni componentes que puedan dañar nuestra piel (lo que los convierte en productos aptos para las pieles más sensibles).
  • Nos ofrece seguridad: puesto que sabemos que esos productos han sido testados y que en la farmacia siempre se mantendrán en el ambiente adecuado y aconsejado por los fabricantes.

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